RESTAURACIÓN DE UN LIBRO DE REZOS ISLÁMICO

La datación y el contenido de este pequeño y hermoso manuscrito islámico están aún pendientes de un estudio detallado. Es sin duda un libro de temática concebido por su pequeño tamaño (10 x 11 cm.) para ser transportado y leído con comodidad. Siendo su destino la transmisión de la palabra divina, en la composición de sus páginas prevalece una equilibrada combinación de pulcritud caligráfica y profusión ornamental.

El soporte es papel hecho a mano a base de pulpa refinada en la que se encuentran pocas impurezas; algunas hojas se confeccionaron tiñendo la pulpa de color azafrán. Los colores dorado, rojo, negro y azul enmarcan los textos y prevalecen en los elementos decorativos, ya sean caligráficos o vegetales; también se utiliza el blanco como contraste. La encuadernación de tipo cartera sigue el arquetipo árabe mantenido al menos desde el siglo XII, con una solapa que vuelve sobre el corte delantero envolviendo cuidadosamente todo el cuerpo del libro y pudiendo emplearse como marca de lectura. Son características así mismo de este tipo de encuadernación las cabezadas planas con dibujo de espiga en rojo y verde.

El manuscrito había sufrido daños considerables tanto en el cuerpo del libro como en la encuadernación. No quedaba intacto ningún elemento de unión entre ambos, ni había ningún elemento de relleno de las cubiertas. La piel de la encuadernación presentaba múltiples pérdidas, roces y desgarros; el dorado de la estampación apenas se apreciaba. Por suerte, las pérdidas de soporte en el papel, pese a ser numerosas, afectaban al texto sólo parcialmente en una hoja. Tanto la costura como el hilo de las cabezadas se encontraban rotos o muy flojos. La doble hoja exterior de algunos cuadernillos se había dividido, siendo necesaria su reconstrucción, para la cual utilizamos como guía la verjura del papel - tanto su dirección como la separación entre corondeles - y en ocasiones la filigrana, asegurándonos de que las dos mitades correspondían a la misma hoja de papel original.

El primer paso fue por lo tanto hacer un esquema de la composición del libro y una documentación fotográfica. El proceso de restauración se inició con una limpieza en seco de cada hoja. Los últimos cuadernillos, que por la costura parecían haberse añadido al cuerpo del libro con posterioridad, tenían varios milímetros de barro en el margen interior; en general en el centro de todos los cuadernillos había una acumulación de polvo y suciedad. Después de esta limpieza utilizamos un adhesivo de origen vegetal para reparar los desgarros, para el injerto de las pérdidas de papel y para la recomposición de los bifolios divididos. Cosimos el cuerpo del libro reproduciendo la costura original - costura a una hilada sin telar ni cordeles, como es habitual en la encuadernación árabe. También reprodujimos las cabezadas siguiendo este mismo sistema: cabezadas planas con dibujo de espiga bordado sobre un alma de piel, que sujetan a su vez la pieza de tela que une el cuerpo del libro a las cubiertas. La restauración de las cubiertas consistió en la rehidratación y consolidación de la piel y el injerto de las pérdidas con una piel similar en calidad y tono. Finalmente, una vez reintegrado el cuerpo del libro a la protección de su encuadernación, hicimos una caja de conservación a medida para el manuscrito.